La carta del párroco

Querido hermano,
Acudes hoy al templo para imponerte la ceniza. ¿Por qué lo haces? Por favor, no suceda que lo haces como “amuleto de buena suerte” o por evitar que alguna cosa mala te suceda.
Desde la antigüedad, la ceniza a simbolizado el pecado y la fragilidad del hombre. Por lo tanto se trata de un signo penitencial con el cual reconocemos nuestro pecado y atraemos la misericordia de Dios sobre nosotros.
Ceniza se escribe con “C” de Cuaresma. Los cuarenta días que empiezan hoy, 2 de marzo, y culminarán el 14 de abril. Dios nos llama a volver a Él de todo corazón.
Vivir para amar, morir a nuestro egoísmo. Cambiar de mentalidad, cambiando los criterios mundanos por los criterios del Evangelio y de la Iglesia.
El Papa Francisco nos invita a hacer del día de hoy, 2 de marzo, una jornada de oración y ayuno por la paz. Tú sabes que se ha empeorado la situación de Ucrania. Una vez más la paz de todos está amenazada por los intereses de las partes. Dios nos quiere hermanos y no enemigos.
El ayuno consiste en moderar el consumo de los alimentos, pero se trata, además, de privarnos de todo pecado. Luchar contra nuestros defectos dominantes. Ayunar de murmuración, de juzgar con ligereza a los otros, de condenar, de llevar una vida sexual desordenada, de injusticias, de cuanto contraría la voluntad de Dios.
La Cuaresma nos propone tres compromisos concretos: oración, penitencia, caridad.
Para orar, Jesús mismo nos da una clave posible de aplicar: “entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”. A propósito, te sugiero tomar el Sermón de la Montaña, los capítulos cinco al siete de San Mateo, ir orándolos despacio. San Lucas, capítulo 15, igualmente. Otra sugerencia: participa en la Misa de los cinco domingos de cuaresma, te ayudará muchísimo.
Para hacer penitencia, te dice Jesús: “cuando ayunes, perfúmate tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”. Se trata no sólo de moderar el consumo de alimentos, sino de “ayuno del corazón”, algo interior, que te corrija, te purifique y te convierta.
Para practicar la caridad, “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”. Comparte con alegría lo que tienes y lo que eres. Participa en la campaña de Comunicación Cristiana de Bienes presentando tu ofrenda generosa, que este año se enviará la iglesia de mí tú la cual conoce grandes necesidades.
Ánimo querido hermano. ¡Vive tu cuaresma! No te canses de hacer el bien, porque, si no desfalleces, cosecharás los frutos a su debido tiempo. Por tanto mientras tengas, la oportunidad haz el bien a todos.
Cuenta con mi oración y mi acogida fraterna,
Monseñor Álvaro Vidales Bedoya
Párroco en Santa María Goretti

